
La inocencia onírica de los Reyes Magos. Cultos y navideños (IX)
Melchor abre los ojos entre asustado e incrédulo. Aún no es consciente de haber salido del letargo. La primera inspiración acompasa la irrealidad que el sopor había conseguido crear. Sabe que ha de avisar a Baltasar y a Gaspar para ponerse nuevamente en camino, pero ¡se está tan bien!








