
La cultura como horizonte: habitar el territorio
Necesitamos la cultura para cuestionar las propias construcciones sociales, para dejar de ser un conjunto de infraestructuras funcionales y convertir la ciudad en un espacio a escala humana.
La mirada de Remedios Zafra, Premio Nacional de Ensayo 2025 por ‘El informe. Trabajo intelectual y tristeza burocrática’, resulta clave para comprender qué está ocurriendo con quienes crean cultura en este presente hiperconectado, cuya “sobreabundancia de estímulos”, tal y como apunta en esta entrevista (publicada en MAKMA ISSUE #09 | ‘La cultura como necesidad’), “deja poco espacio para la pausa necesaria que exige pensar críticamente”.

Necesitamos la cultura para cuestionar las propias construcciones sociales, para dejar de ser un conjunto de infraestructuras funcionales y convertir la ciudad en un espacio a escala humana.

‘El regreso de Ulises. La travesía de un mito’, de Mirella Romero, ofrece un minucioso recorrido histórico por el modo como ha sido interpretado el texto de Homero. Incluso la psiquiatría se ha inspirado en sus personajes.

Lav Diaz representa a Magallanes y su historia de la vuelta al mundo en viejo formato tres cuartos y en una serie casi de ‘tableaux vivants’, de escenas teatralizadas para penetrar en el alma del guerrero embarcado en su última misión redentora.

¿Por qué, si hablamos de feminismo, educación sexual o representación racial, estamos imponiendo una batalla cultural? Aquí podemos detectar la siguiente confusión: la falsa creencia de que lo cultural es una perversión de lo natural.

Hay una forma de conservar el patrimonio que, paradójicamente, lo saca de circulación. A propósito de la apertura de la Fondazione Dries Van Noten en Venecia, su primera exposición, ‘The Only True Protest Is Beauty’, plantea una pregunta que debería ocupar a cualquier institución: ¿para qué conservamos? ¿Para proteger los objetos del presente o para conseguir que vuelvan a producir presente?

¿Es la denominada cultura un pasaporte para la educación, la buena vecindad, el respeto mutuo? O será que la cultura de unos frente a la cultura de otros se convierte en un muro aparentemente invisible que nos separa.

Para Juana Francés y El Paso, el arte debía contener las inquietudes de su tiempo y tomar posición ante ellas. Hoy, las obras reunidas en el Centre del Carme de València, bajo el título ‘Memorias del suelo’, continúan ese gesto desde nuevos paisajes y nuevas urgencias de la Tierra.

Ahora puedo aceptar sin escándalo la existencia de ‘guerras culturales’, ásperos conflictos por la hegemonía que no se libran con fusiles y cañones, sino con ideas y con las palabras e imágenes que las expresan.

Convertida en una biocenosis temporal del arte, Avilés ha acogido lel II Curso de Arte Contemporáneo y Coleccionismo, organizado por el Ayuntamiento de Avilés, el Instituto Nebrija de Artes y Humanidades de la Universidad Nebrija, la asociación 9915 y el IAC Instituto de Arte Contemporáneo. Tres jornadas de debate sobre el ecosistema artístico, la preservación de legados y los retos económicos y educativos del arte de nuestro tiempo.

Si el arte hace trampas, si utiliza su poder de seducción para contar verdades a medias, para reducir la complejidad de las cosas a las interpretaciones convenientes para una determinada visión política, la posibilidad de diálogo se arruina y el espectador se rebela contra quienes le toman el pelo.
MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, se sitúa como referencia entre los medios de comunicación cultural, ocupando el 7º puesto a nivel nacional y el 1º en la Comunidad Valenciana. Así lo refleja ‘Lo Mejor de la Cultura 2025’, informe anual elaborado por la Fundación Contemporánea que se ha presentado en el Palacio de Festivales de Cantabria.
Todo placer languidece cuando no se disfruta en compañía
David Hume