Lita Cabellut

#MAKMAArte
‘Vida desgarrando arte’, de Lita Cabellut
Comisario: Eloy Martínez de la Pera
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán 23, València
Hasta el 31 de agosto de 2025

Al director de cine Federico Fellini, responsable, entre otras, de las imprescindibles ‘La dolce vita’, ‘Ocho y medio’ o ‘Amarcord’, le preguntaron, cuando se hallaba en un hospital ya muy enfermo, si el calvario por el que estaba pasando tenía sentido. Y él respondió: “Sí, pero solo si con él [con ese padecimiento] puedo filmar una película”.

A Lita Cabellut, cuya biografía guarda –polémicas al margen acerca de la exactitud de su pasada orfandad– diversas penas y aflicciones, también el arte –como a Fellini el cine– le ha servido para alumbrar el fondo opaco de la existencia. Un alumbramiento que, siguiendo al poeta José Hierro, bien podría resumirse así: “Llegué por el dolor a la alegría”.

Su obra, de la que se hace eco la Fundación Bancaja mediante la exposición ‘Vida desgarrando arte’, se halla atravesada por ese desgarro aludido en el título, como reflejo de las grietas que se les abren a los individuos cuando sus vidas no transitan por los cauces amables que otros frecuentan.

“Me interesa retratar a los que no tienen voz”, dijo durante la presentación de la muestra comisariada por Eloy Martínez de la Pera, que permanecerá abierta hasta el 31 de agosto. O la tienen, pero muy frágil, a causa del tormento interior que arrastran. La artista negó que los seres retratados en su obra sean débiles. “Yo no los veo frágiles, los veo héroes”.

Vista de la exposición ‘Vida desgarrando arte’, de Lita Cabellut, en Fundación Bancaja. Foto: Tato Baeza.

Y añadió: “Es fácil sobrevivir cuando todo está en su sitio. Sin embargo, estos personajes sobreviven a pesar de no tener nada”. He ahí la voluntad de la artista, su intención. Sin embargo, su obra, si bien transita por esos territorios voluntariosos a los que ella se aferra, va luego por libre, mostrando –a base del craquelado de la pintura– los desconchados que enturbian tan firmes existencias.

Si el arte trabaja con la verdad, y la verdad, en este caso, tiene que ver con la materialidad misma de los seres que Cabellut retrata en su obra, no cabe duda que el conjunto expositivo integrado por 120 piezas –entre pinturas, esculturas, instalaciones y videoarte– se halla atravesado por un desgarro que la artista pretende contener –en ocasiones de modo efectista–, aunque el fondo oscuro se resista a claudicar ante el empuje de los sujetos que luchan por sobrevivir detrás.

“En mis cuadros hay mucha alegría, solo que otro tipo de alegría”, afirmó Cabellut. Y el comisario, poco después, añadió que los ojos de los personajes retratados poseían “la luz y el brillo de los personajes de Sorolla”. Sin duda, aludían ambos a lo que el escritor francés Anatole France se refirió con respecto a tanta alegría desmesurada: “Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia”.

Y los problemas, esto es, la sucesión de episodios que vienen a descolocarnos, a situarnos en los márgenes de la más cómoda existencia, no dejan de aflorar en la obra de Lita Cabellut, por mucho que esta se empeñe en arrojar luz en medio de tamaña pesadumbre.

Vista de la exposición ‘Vida desgarrando arte’, de Lita Cabellut, en Fundación Bancaja. Foto: Tato Baeza.

De hecho, lo recalcó ella misma, dándole la vuelta a la oscuridad que atraviesa su vasta producción: “No pinto la oscuridad para realzar el dolor de la vida; las cicatrices también se ven a plena luz”. De manera que, frente a la oscuridad, las cicatrices. O, lo que viene a ser lo mismo: por mucho que el dolor esté presente, aunque la oscuridad no sea su reflejo, lo cierto es que las huellas de tanto penar saltan a la vista.

Es como si la alegría alcanzada, tras pasar –aludiendo a la película ‘Matrix’, de los hermanos (ahora hermanas) Wachowski– por el desierto de lo real, se tornara más amable, más dispuesta a encajar los vaivenes de la existencia, aunque en la obra de Cabellut tamaña variación fuera más del orden del deseo, que de la áspera materialidad suscitada en la producción de la artista.

Podríamos decir, como apuntó el poeta libanés Khalil Gibran, que tanta alegría manifestada fuera la tristeza sin máscara. O, más bien, la tristeza revelada tras una máscara hecha añicos. Estaríamos hablando, por ello, de “la belleza de la imperfección, de lo no completo”, a la que se refirió Martínez de la Pera.

De hecho, los restos de tanta máscara cuarteada, fruto del desgarro existencial que, después de todo, no deja de sobrevolar el conjunto expositivo, aparecen contenidos en un cuenco a modo de esquirlas, siendo esta “la pieza más personal”, según reconoció la artista, por tratarse de un cuenco sacado de su estudio, a pesar de su negativa inicial.

Vista de la exposición ‘Vida desgarrando arte’, de Lita Cabellut, en Fundación Bancaja. Foto: Tato Baeza.

‘Vida desgarrando arte’ se presenta en Valencia por primera vez, con muchas de las obras jamás mostradas, entre ellas ‘Herrineringen’ (2003), algunas de la serie inspirada en ‘Bodas de sangre’, de Federico García Lorca, o ‘Edvard Munch – Gratende akt’ (2021), un Edvard Munch cuya obra ‘El grito’ tendría ligeras concomitancias con los rostros ajados e igualmente angustiados que aparecen en muchas de las obras de Cabellut, aunque en este caso la desesperación esté más atenuada o, cuando menos, transformada en asombro.

La exposición, como queriendo ceñir tanto desamparo, despliega un aluvión de conceptos a modo de balizas que vienen a señalar los peligros ocultos tras la oscuridad. Así, tenemos vida, muerte, existencia, desamor, identidad, pasión, emoción, tragedia, dolor, libertad, poder, autoridad, sumisión, ética, reflejos, sombra, tensión, trascendencia, delirio, dignidad.

Aluvión de conceptos que apenas dibujan el mapa de un territorio repleto de rasgaduras, grietas, desconchados y tramas deshilvanadas, por las que a duras penas se cuelan figuras y rostros de una alegría gastada, que solo el propio acto creativo logra alumbrar. “Amo lo que hago, aunque sea oscuro y amargo”, remarcó, en cierto instante de la presentación, Lita Cabellut. 

Lita Cabellut
Lita Cabellut, junto a un par de obras de su exposición ‘Vida desgarrando arte’, en la Fundación Bancaja. Foto: Tato Baeza.