#MAKMAEscena
‘La casa de Bernarda Alba’
Dirección: Pablo Morales, a partir de una puesta en escena de Paul Stebbings
TNT Theatre
Reparto: Rebeca Sierra (Bernarda), Adriana Laespada (Martirio y María Josefa), Esther De Portafax (Adela y Magdalena), May López (Angustias y Amelia) y Pablo Morales (Poncia)
Akademie der Künste
Pariser Platz 4, Berlín
26 de marzo de 2025
De enero a mayo de 2025
La compañía internacional TNT Theatre presentó el pasado 26 de marzo ‘La casa de Bernarda Alba’ en el teatro de la Akademie der Künste de Berlín, tras haber colgado el cartel de sold out (todas las entradas vendidas) en la Amerikahaus de Munich. La función, en coproducción con American Drama Group y Théâtre du Héron, forma parte de una gira que comenzó en enero y finalizará en mayo, con casi un centenar de funciones en Francia, Italia, Alemania y Suiza.
TNT Theatre, especializada desde los años ochenta en llevar teatro en lengua original por todo el mundo, ha apostado en esta ocasión por una de las obras cumbre de Federico García Lorca.
Este montaje recupera una versión de ‘La casa de Bernarda Alba’ estrenada hace más de una década por el británico Paul Stebbings, director artístico de la compañía. Fiel a su estilo, la propuesta integra elementos como máscaras, títeres y danza. El elenco lo conforman Rebeca Sierra (Bernarda), Adriana Laespada (Martirio y María Josefa), Esther De Portafax (Adela y Magdalena), May López (Angustias y Amelia) y Pablo Morales (Poncia).
Innovar en ‘La Casa de Bernarda Alba’, sin traicionar su esencia, es un desafío. Sin embargo, esta adaptación logra emocionar y captar la atención de las nuevas generaciones, como evidenció la respuesta del público durante la función.

Con un elenco más reducido de lo habitual, la versión de Stebbings introduce modificaciones en el texto y suma elementos de movimiento contemporáneo, música, máscaras y títeres. Aunque estos recursos no terminan de integrarse de manera completamente orgánica en la propuesta, el elenco los defiende con acierto, manteniendo la atención del público y aportando dinamismo al montaje.
El conjunto actoral, en el que destacan especialmente las actrices que encarnan a las hijas de Bernarda, ofrece interpretaciones vibrantes y auténticas, alcanzando su punto álgido en el tercer acto. Adriana Laespada alterna con maestría dos roles opuestos: Martirio y María Josefa.
Su interpretación de Martirio transmite una humanidad compleja y desgarradora: una mujer que ama a sus hermanas pero que se aferra a una moral implacable mientras lucha contra su propio deseo y el de Adela. Como María Josefa, en cambio, aporta los momentos más luminosos de la obra. Su encarnación de la abuela desquiciada consigue hacer reír y conmover a la audiencia, demostrando un notable rango interpretativo.
May López compone una Angustias llena de matices, marcada por sus propios límites y los que le impone su entorno, pero mostrando a una mujer dulce que ansía descubrir qué hay más allá de las paredes de su casa.
Esther De Portafax nos presenta una Adela volátil y apasionada, y, además, su interpretación se ve enriquecida por las coreografías que ejecuta con gran sensibilidad a lo largo de la obra.

Rebeca Sierra, por su parte, construye una Bernarda correcta, aunque en algunos momentos carece del peso que el personaje requiere, especialmente en el primer acto. No obstante, en su monólogo final logra emocionar al público con una sobrecogedora intensidad, sosteniendo el cuerpo inerte de su hija menor.
Menos convincente resulta la interpretación de Pablo Morales como Poncia. Más allá de la discutible decisión de asignar este papel femenino a un actor masculino, su interpretación se sitúa en un registro caricaturesco que desentona con la profundidad psicológica y la crudeza emocional que imprimen sus compañeras y que la obra de García Lorca exige. Aun así, a medida que avanza, el montaje logra diluir estas diferencias, ofreciendo una propuesta que mantiene el pulso dramático y la intensidad emocional de la historia.
Esta versión de ‘La casa de Bernarda Alba’ está claramente concebida para un público internacional, con una narrativa más explicativa y apoyada en recursos como la música y la danza. Sin embargo, su mayor fortaleza reside en el trabajo del elenco femenino, que sumerge al espectador en la tragedia lorquiana, logrando que las decisiones de dirección menos acertadas pasen a un segundo plano. Una propuesta que logró conquistar al público hispanohablante en Berlín.
