Shiras

#MAKMAArte
‘¿Qué mundo en este?’ y ‘Dust’, de Enrique Zabala
‘A pesar de la forma’, de Miguel Bañuls
Shiras Galería
Vilaragut 3, València
Inaugurada el 27 de marzo 2025

La galería Shiras inauguraba dos exposiciones el pasado 27 de marzo. En la Sala Principal, el pintor Enrique Zabala, con una trayectoria marcada por el hiperrealismo y los Estados Unidos como un eje fundamental de su obra, presenta ‘¿Qué mundo es este?’ y ‘Dust’, dos series pictóricas que, fruto de unas fotografías tomadas en Las Vegas y en Nueva York, configuran una perspectiva tan descriptiva como desoladora de su experiencia vital al otro lado del océano. “Yo trabajo con series y, aunque son muy diferentes unas de otras, tienen algo en común”, refrendó Zabala.

Sobre ‘Dust’, un conjunto de cuadros que ilustran un relato de Sam Shepard, del que la serie pictórica toma el nombre, afirmó que cada obra tiene como título una frase del relato.

Entre paisajes áridos y zonas industriales de Las Vegas, reflejadas con una impecable minuciosidad, el pintor señaló que los cuadros son los escenarios de los personajes del guionista de ‘Paris, Texas’, película de Wim Wenders.

“Las tramas de Shepard se caracterizan por personajes fallidos, que algo han hecho mal, y ese error que cometieron les fastidia toda la vida. En ‘Paris, Texas, Travis, que le pegó a su mujer, se dedica a deambular por el desierto y a dejarse morir. La gente va a Las Vegas a dejarse morir; está todo relacionado, hay un montón de referencias cruzadas”, añadió el artista.

Enrique Zabala. Shiras Galería
Enrique Zabala, junto a una de las obras de su exposición. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Como un personaje más, Zabala confesó que su paso por la ciudad también tuvo ese origen: “Yo quería vivir ese momento de completo abandono de uno mismo, ir a una ciudad donde no hay nada que puedas hacer más que dar dinero. Está diseñada para que no sepas qué hora es ni qué estás haciendo. No hay una comunidad ni un espacio público, es un elemento monstruoso”.

Una pulsión que parece conducir al pintor hacia su propia disolución: el hiperrealismo de sus cuadros intenta borrar cada huella de su subjetividad, plasmar la realidad de la forma más fidedigna posible. Sin embargo, como reivindica el propio artista, el interés reside en aquello que resta tras su determinada e imposible ausencia.

 “Soy una especie de cámara e impresora; soy una máquina. No quiero que nada de mí se vea en el cuadro, pero no dejo de ser un ser humano. ¿Qué es lo que aparece de mí en estos cuadros cuando yo no quiero que aparezca nada? Yo creo que es el pálpito más humano que tenemos los humanos, es la tristeza de la muerte y el hecho de cesar. Si te das cuenta, son cuadros tremendamente tristes. Es como la última visión de antes de irse”.

Con la serie ‘¿Qué mundo es este?’, el autor mantiene la simbología de los personajes perdidos. Con Nueva York como escenario, nos presenta a algunos iconos de la cultura popular que aparecen en esos paisajes urbanos, desde carteles con Harry Dean Stanton hasta las fotografías de Patti Smith realizadas por Mapplethorpe, Lou Reed, Marsha P. Johnson, en una escultura de Kiyan Williams, o los bustos del Titanic Memorial realizados por Gertrude Whitney.

Todas ellas son imágenes reconocibles, pero ya desposeídas de su esencia por su futilidad en la era de la reproductibilidad, lo que mantiene ese carácter de perdidos, despojados de su contexto.

Vista de la exposición de Enrique Zabala. Imagen cortesía de Shiras Galería.

La perspectiva del sueño americano, tan alejada de las obras de Zabala, se desvanece, como advierte el pintor: “El despropósito de aquello, el culto de lo portátil y el pensamiento de que lo más profundo se encuentra en la superficie, para algunos continúa vigente”.

“Los americanos venden sus imágenes muy hábilmente; formamos parte de su imperio. Me ha interesado siempre cómo funciona el midcult y la copia bastarda de la obra de culto. La cultura de base, popular y sin pretensión”, agregó el artista.

El origami futurista de Miguel Bañuls

En la Sala Refugio de Shiras Galería, ‘A pesar de la forma’, de Miguel Bañuls, nos traslada a un plano completamente distinto, donde primaban los colores y el minimalismo de los vórtices abstractos. El escultor alicantino, habituado al trabajo con el hierro, muestra unas piezas de metacrilato basadas en el popular origami, pero renovadas por una estética futurista.

A propósito del título de la exposición, Bañuls reveló que todas las esculturas tienen la misma forma, aunque no nos demos cuenta porque están colocadas de manera distinta. El escultor afirmó: “Nosotros también somos polifacéticos, podemos parecer distintos desde el punto de vista en el que nos ven. Es la misma pieza y apenas la reconoces”.

Las obras que despiertan una belleza particular comparten la misma estructura, pero “distinta piel”. Acerca del proceso creativo, Bañuls profesa un respeto activo por esa metamorfosis de la que nacen sus obras.

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“Todas las esculturas son planos, parten de una chapa, por eso se llaman origamis. La papiroflexia es que, a partir de una cuartilla, empiece a aparecer algo que resuena en ti, combinado con la transparencia, el dibujar la línea en el espacio. Llevo mucho tiempo curvando y doblando planos. A veces, con tres movimientos, empieza a ser esencial en ti. No hace falta imponerse tanto a la materia”, explicó el artista.

En ese mundo de las ideas, donde nos conduce el escultor mediante esas piezas etéreas de formas concretas, destacó no solo la capacidad para reflejar un trabajo tan auténtico como equilibrado, sino también su compromiso como artista. “Tengo un compromiso con estar con un pie en el futuro y mi trabajo es buscarlo. Yo quiero buscar lo que todavía no sé, creo que el arte contemporáneo tiene que estar y participar de estéticas que aún no conoce”, resaltó.

En cuanto a sus referentes, Bañuls no dudó en citar a Soto, Sempere y Turrell, aunque descubrió que procura no tenerlos en mente cuando hace su trabajo. Además, como indicó el autor, las piezas de la colección suponían una revisión de la escultura tradicional de bulto redondo.

Así, Bañuls, con ‘A pesar de la forma”, nos regala una danza entre los referentes clásicos y su propia autonomía como artista para subvertirlos y alcanzar lugares sorprendentes donde aún queda hueco para la experimentación